El profesor Vicente Ibarra Vizcarra nació el 27 de julio de 1884, en Comala, Colima. Egresó de la Escuela Normal Colimense como profesor de educación primaria. Sus padres fueron don Manuel Ibarra y doña María Dolores Vizcarra. Su apellido materno fue Vizcarra, el cual usaba antes del paterno.
Inició sus estudios de primaria en su pueblo natal y los concluyó en la ciudad de Colima. Con el apoyo de su madre, se inscribió en la academia de cursos normales dirigida por el destacado maestro Jesús Díaz, quien se encargó de su formación pedagógica y moral.
Terminados sus estudios como preceptor de primeras letras, en 1902 se incorporó como ayudante en la Escuela Primaria “Medellín”, de la ciudad de Colima. En 1904 fue designado director de la Escuela Rural de Suchitlán, ubicada en la sierra colimense.
En 1905 fue invitado por el maestro colimense Felipe Valle a integrarse al cuerpo docente del Colegio Mazatlán, en el puerto sinaloense del mismo nombre, del cual el profesor Valle era propietario. El 1 de septiembre de 1906, regresó a Colima, donde fue nombrado ayudante en la Escuela “Miguel Hidalgo”, cargo que desempeñó hasta el 29 de febrero de 1908.
De regreso en Colima, contrajo matrimonio con la señorita Francisca García Ceballos, con quien procreó nueve hijos: Mercedes, María Dolores, Francisco Javier, Manuel de Jesús, José Vicente, Daniel, Rubén, Iván y Sergio Ibarra García, varios de los cuales siguieron la vocación magisterial de su padre.
Prestó sus servicios en diversas escuelas rurales del estado, y en 1908 se hizo cargo de la Escuela Primaria Superior “Ramón R. de la Vega”, considerada entonces la mejor del estado. Ese mismo año fundó una escuela nocturna para operarios y campesinos en Coquimatlán, Colima.
En 1909 solicitó su traslado al Territorio de Baja California Sur, realizando la travesía marítima de Manzanillo a La Paz. Se estableció en San José del Cabo, donde trabajó en la Escuela Elemental No. 3 como profesor de grupo y director durante siete años, de 1909 a 1916.
Entre 1916 y 1917 fungió como inspector escolar en la región de San José del Cabo. Desarrolló una labor educativa de gran valor para la comunidad, fundando y dirigiendo de manera privada una Academia de Maestros que formó docentes durante los años de la Revolución Mexicana. Uno de sus alumnos más destacados fue el ilustre sudcaliforniano Pablo L. Martínez Márquez, a quien trató como a un hijo, junto con su esposa doña Francisca García Ceballos.
Su labor educativa fue también un apostolado: era maestro, médico, consejero y guía moral para los habitantes josefinos. Fomentó el deporte, el arte y diversas actividades productivas con el propósito de alejar a la juventud del vicio y la ociosidad.
En 1917 regresó a Colima, donde se incorporó como catedrático en la Escuela Normal Mixta de Colima, impartiendo las asignaturas de metodología general, física, geografía, historia patria y economía política.
El 25 de marzo de 1918 fundó en la ciudad de Colima el Colegio Particular “Carlos A. Carrillo”, al que asistían gratuitamente niños por las mañanas y obreros por las tardes para recibir instrucción primaria.
Durante una visita a Colima, el licenciado José Vasconcelos, entonces rector de la Universidad Nacional de México, conoció la escuela del maestro Ibarra y quedó impresionado al verlo impartir clases a los obreros a la luz de las velas, sin recursos ni apoyo oficial. En 1921, cuando Vasconcelos fue nombrado Secretario de Educación Pública, recordó al maestro Ibarra y lo designó Delegado de Educación Pública en el Estado de Colima, cargo que desempeñó hasta 1925.
En 1926, el maestro Ibarra se trasladó a la Ciudad de México en busca de nuevos horizontes y de una mejor preparación para sus hijos. Allí trabajó como maestro de grupo en la Escuela Primaria “Florencio M. del Castillo” hasta 1932, año en que fue nombrado director de la escuela principal de Xochimilco. En 1931 también fue corresponsal del diario “Salud California”.
En la última etapa de su vida cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México.
El 2 de febrero de 1939 falleció en la Ciudad de México el profesor Vicente Ibarra Vizcarra, dejando un legado de amor, trabajo y servicio social que debe inspirar a las nuevas generaciones. Poco antes de morir, diseñó su propio sepulcro y escribió el epitafio que lo acompaña:
“Señor, empuñé tu antorcha para educar a la niñez y así servir mejor a mis semejantes.”
En 1940, al inaugurarse un nuevo centro escolar en San José del Cabo por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, se le impuso su nombre en homenaje: Escuela Primaria “Vicente V. Ibarra”, en sus turnos matutino y vespertino.
Fuente:
Holmos, F. (2025). Forjadores cabeños (Tomo I). México: s. e.
