
Doña Sumiko Sanay Maldonado nació en el puerto de Cabo San Lucas, Municipio de Los Cabos, el 22 de enero de 1937, siendo hija del señor Tomitaka Sanay y de la señora Eudalda Maldonado Villalobos, vecina de San José del Cabo. Sus hermanos son: Yataro, Mariko, Katzutaka, Yoshiko, Ahiko y María de Jesús.
Su padre llegó a principios de los años treinta, junto con un grupo de japoneses, a trabajar en la empacadora de atún que existía en el puerto de Cabo San Lucas, contratados desde la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos.
Contando con solo cinco años de edad, tuvo que abandonar la península junto con su familia, debido a la Segunda Guerra Mundial. El gobierno mexicano ordenó a todas las personas de origen japonés que habitaban en México concentrarse en instalaciones específicas, con el propósito de evitar posibles acciones de apoyo a favor de Japón. La familia Sanay Maldonado fue confinada primero en la Ciudad de México, posteriormente trasladada a Tehuacán, Puebla, San Luis Potosí y Colima.
De regreso al sur de la península, Sumiko continuó sus estudios en la Escuela Primaria “Vicente V. Ibarra” de San José del Cabo. Sin embargo, por los serios problemas económicos familiares, tuvo que abandonar la escuela y emplearse en tiendas de abarrotes para ayudar al sostenimiento del hogar. Años después, decidió independizarse y fundar su propia tienda de abarrotes, la cual atendió por más de veinte años.
En su deseo de progresar, solicitó ser representante en San José del Cabo de la compañía de autotransportes “Águila”, encargo que le fue otorgado y que desempeñó durante varios años, atendiendo personalmente a los usuarios desde la madrugada hasta altas horas de la noche.
El 21 de marzo de 1958, contrajo matrimonio con el señor Alberto Fisher Cota (“Beto Fisher”), con quien procreó a sus hijos Alberto, María del Carmen, Norma Alicia y José Luis Fisher Sanay.
A partir del año 1959, se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), desde donde canalizó sus energías hacia las causas sociales. Fue dirigente municipal de mujeres priistas, candidata suplente del profesor Héctor Palacios Avilés, primer presidente municipal de Los Cabos (1981–1984), directora del DIF Municipal durante la administración del profesor León Cota Collins, y directora general de Servicios Públicos Municipales en la administración del profesor Miguel Antonio Olachea Carrillo (1996–1999).
En el ámbito social, fue integrante del Club de Mujeres Profesionistas y de Negocios de San José del Cabo, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño, presidenta del Voluntariado del IMSS, y presidenta del Patronato de la Estancia Infantil del IMSS. También impulsó acciones para recaudar fondos en beneficio del H. Cuerpo de Bomberos, la Benemérita Cruz Roja y el Dispensario Médico de San José del Cabo.
Doña Sumiko fue una líder nata, que supo organizar a la sociedad civil mediante comités de obras para gestionar servicios como pavimentación de calles, alumbrado público, electrificación y agua potable. Fue presidenta del Comité Pro Construcción del Hospital General de San José del Cabo, así como del Jardín de Niños “Marcelo Rubio Ruiz”, y de las Asociaciones de Padres de Familia del Jardín de Niños “Rafael Pérez de León”, de la Escuela Primaria “Vicente V. Ibarra” y de la Escuela Secundaria “José Antonio Mijares”.
En cada una de las representaciones que le confiaron sus conciudadanos, doña Sumiko Sanay Maldonado se desempeñó con compromiso, respeto y entrega. Dejó tras de sí una gran cantidad de obras concluidas y entregadas a la comunidad, que hoy son testimonio de su incansable labor y amor por San José del Cabo.
En reconocimiento a su trayectoria, el Grupo Madrugadores de Los Cabos le otorgó el título de “Forjadora del Año”, el 5 de abril de 1995. Posteriormente, el Gobierno Municipal de Los Cabos le concedió el nombramiento de “Ciudadana Distinguida del Municipio”, en el año 2006, como justo reconocimiento a su destacada labor como servidora pública y gestora social.
La incansable promotora del desarrollo y la cohesión social falleció el 29 de junio de 2006, a la edad de 69 años, rodeada del cariño de su familia. Como homenaje póstumo, el H. Cabildo de la administración 2008–2011 dio su nombre al Parque de la Colonia El Rosarito, en San José del Cabo, y en 2015, al Parque Infantil de la Colonia “5 de Febrero”, perpetuando su memoria como ejemplo de servicio, liderazgo y compromiso con su comunidad.
Fuente:
Holmos, F. (2025). Forjadores cabeños (Tomo I). México: s. e.
