Adelina Serapia Moüet Ceseña fue una joven josefina cuya vida, aunque breve, quedó marcada por la belleza, el amor y la memoria romántica que inspiró en su comunidad. Nacida en San José del Cabo en 1854, se destacó por su noble carácter y por la profunda conexión con su familia y su esposo, siendo recordada como símbolo de amor y devoción.

Infancia y formación.

Adelina nació el 3 de septiembre de 1854, hija de Juan Nicolás Moüet Tudín, originario de Francia, y de Prisciliana Ceseña Castro, natural de San José del Cabo. Fue bautizada en la iglesia de su ciudad natal el 20 de septiembre de ese mismo año. Creció en un hogar familiar donde se conjugaban raíces europeas y locales. Desde joven se destacó por su presencia amable y dulce, y por su carácter apacible, que la hizo querida por quienes la rodeaban.

Trayectoria personal y familiar.

En septiembre de 1876, Adelina contrajo matrimonio con Pablo Seguín Pedroza, hombre de origen portugués radicado en La Paz. La pareja consolidó un vínculo lleno de amor y admiración mutua, que fue reconocido por la comunidad. Su vida matrimonial fue breve pero intensa, reflejando la pasión y la devoción que caracterizaban su relación.

Labor social y comunitaria.

Aunque su vida no incluyó actividad profesional o pública, Adelina se convirtió en una figura significativa para su entorno por la forma en que cuidó y mantuvo unidos a los suyos. La forma en que su historia fue recordada por su esposo y la comunidad, así como los gestos posteriores de este para honrarla, muestran cómo la memoria de su vida impactó emocionalmente a quienes la conocieron.

Legado y últimos años.

Adelina falleció el 5 de abril de 1878, víctima de complicaciones en el parto, con apenas 22 años de edad. Sus restos descansan en el Panteón Municipal de San José del Cabo, junto a los de sus padres y hermanos. Tras su muerte, su esposo encargó una placa de mármol con un epitafio poético que aún se conserva, evocando su belleza y la intensidad de su vida.

La leyenda que rodea su historia ha perdurado en la memoria colectiva: se dice que quien deposita una rosa roja en su tumba a medianoche puede ver cumplido un deseo de amor. Así, Adelina Serapia Moüet Ceseña se convirtió en un símbolo del amor eterno, la belleza y la devoción, manteniéndose viva en la tradición y el corazón de San José del Cabo.

Fuente:

Holmos, F. (2025). Forjadores cabeños (Tomo I). México: s. e.