[wpdts-date]

un espacio donde las risas de las infancias iluminaron cada rincón y donde el arte volvió a recordarnos que aún existen lugares capaces de abrazar el corazón.
Esta segunda edición estuvo llena de magia.
De manos creando, de ojos asombrados, de familias compartiendo, de artistas entregándolo todo con amor y generosidad.
Gracias a cada artista que hizo posible este sueño.
Gracias al público que caminó con nosotros cada día, a quienes regresaron una y otra vez, a quienes nos escribieron para agradecer, para compartirnos una sonrisa, una emoción o un recuerdo.
Y gracias profundamente a cada patrocinador que decidió sumarse y seguir apostando por las infancias, por la imaginación y por la construcción de espacios donde la cultura pueda florecer libremente.
Esto comenzó como un sueño dentro del Instituto… y hoy verlo convertido en un encuentro vivo, lleno de alegría y comunidad, nos llena el alma.
Sigamos creando.
Sigamos creyendo.
Sigamos haciendo del arte un puente para encontrarnos.
GRACIAS.